Sexta Escuela Descolonial de Caracas invita a construir comunidades alimentarias y soberanía sanitaria desde el Sur

La tercera jornada de la Sexta Escuela Descolonial de Caracas sirvió para pensar y debatir sobre las políticas sanitarias y alimentarias que rigen el mundo. El objetivo de estos estudios permiten comprender cómo se gestaron los mecanismos de colonización en estas materias; así como brindar herramientas a las comunidades para romper estas estructuras.

En esta oportunidad, Liccia Romero, Licenciada en Ecología y profesora del Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de Venezuela, centró su ponencia en las «Comunidades Alimentarias: semillas, conocimientos y colectividades en la construcción de espacios de vida».

Romero abordó la colonialización de los sistemas alimentarios, las relaciones entre comunidades y la subjetividad alimentaria; así como la propuesta de una comunidad alimentaria basada en el trabajo que han desarrollado diversos investigadores en los andes venezolanos.

Durante su ponencia, explicó que las relaciones mercantilistas de la producción -estudiadas por Juan José Bautista- generan alimentos-mercancías para el consumo humano; un esquema que provoca distorsiones alimentarias.

«Las oportunidades que tiene una persona para acceder a una dieta sana está determinada por unas condiciones sociales, de transformación humana; a partir de estas variables, el espacio donde vive cambia, queda atrapado» en una dinámica donde adquirir alimentos sanos no es posible, enunció la experta.

Liccia explicó que esta situación es común en todo el mundo. Se trata espacios conocidos como desiertos alimentarios, responsables de graves problemas de salud pública; y del desecho de toneladas de alimentos diariamente.

A esta lamentable situación se suma el daño ambiental; a juicio de la investigadora venezolana: «todo ese alimento perdido va a formar parte de la emisión de gases de efecto invernadero»; generado por la dinámica de descomposición de los mismos.

Romero alertó que los niveles de hambruna se intensifica en el mundo. Se estima que «821 millones de personas no consume las calorías mínimas para su subsistencia»; lo que hace imposible alcanzar la metas del milenio de Naciones Unidas.

Por eso, indicó que la propuesta de crear comunidades alimentarias es una forma de organización más dinámica para dar respuestas a estos problemas. Donde los saberes ancestrales, se ponen al servicio de las mayorías, para enfrentar este esquema alimentario de dominación capitalista.

Un modelo de Salud desde el Sur

Por su parte, Gonzalo Basile, epidemiólogo argentino y director del programa de Salud Internacional de Ciencias Sociales (FLACSO), presentó su investigación: «Giro descolonial y soberanía sanitaria regional».

Basile partió de la necesidad de conocer cuál es el proceso de descolonización que transita el sistema de salud actual; entendiendo cómo se construyó el sistema de atención sanitaria en el mundo.

Al respecto, dijo que el problema del colonialismo en el campo de la salud internacional tiene diversas aristas. En tal sentido, sus aportes abordan la necesidad de comprender, ampliar y estudiar la generación del conocimiento, en este campo, con una mirada desde el Sur.

«Nuestra forma de comprender el campo de la salud se mueve en una dimensión de geopolítica de poder; dentro de un sistema mundo contemporáneo como el actual», dijo el epidemiólogo argentino.

De manera que el conocimiento sanitario que conocemos fue impuesto por la ciencia hegemónica occidental; este subordina otros conocimientos como la medicina tradicional indígena, campesina o la medicina africana.

«En la práctica es un paradigma profundamente reduccionista y sesgado, para comprender sistemas complejos como son el  campo de los procesos de salud-enfermedad», afirmó Basile.

Por ende, al pensar una salud desde el Sur podemos «abrir una aproximación de las determinaciones internacionales y sociopolíticas de las herencias de la ciencia única, que nos llama a revisar nuestra epistemología en el campo de la salud».

Además, centrar la mirada sanitaria desde lo regional pasa por recupera el conocimiento crítico sanitario estudiando todas sus corrientes.

De esta forma, se puede «desmontar ese cuerpo de categorías occidentales, modernas, totalizantes; que en gran medida se nos plantean como formas de comprensión de la salud en el sur; y atraviesan las escuelas de salud de América Latina (…) cuando hablamos de geopolitica(…) no es algo neutral», afirmó Basile.

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