Comuneros y estudiantes agroecológicos debatieron sobre Soberanía Alimentaria en conferencia del ISB

El miércoles 13 de octubre se realizó la conferencia “Defendiendo la naturaleza y los alimentos de los pueblos”, como parte de la Jornada Antiimperialista por la Soberanía Alimentaria, que se realiza este mes en todo el mundo.

La actividad fue organizada por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Soberanía entre los Pueblos (ISB), con el acompañamiento del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil y dirigentes campesinos venezolanos.

En la ponencia se escucharon experiencias comuneras venezolanas que sirven de ejemplo para otros pueblos del mundo, en el contexto de la lucha contra el esquema de dominación agroindustrial impuesto por el capitalismo.

Ángel Prado, dirigente de la Comuna «El Maizal», y de la Unión Comunera en Venezuela, compartió cómo es la organización de lucha campesina en el país para promover la agricultura ancestral y soberana frente a los grandes monopolios, los cuales «han pretendido borrar nuestra identidad, borrar nuestra cultura, nuestras tradiciones y eliminar todo lo que tenga que ver con lo ancestral que no tribute al capitalismo», afirmó.

“Lamentablemente hemos visto cómo el modelo capitalista, depredador, logró en algún momento de nuestra historia, que el campesino migrara en su buena mayoría hacia las ciudades, y el que migró fue lamentablemente a vivir en la miseria», dijo el líder campesino. Agregó que con la llegada del Gobierno Bolivariano se dio un debate sobre la autodeterminación y la soberanía alimentaria en todo el país para dignificar al campesinado y recuperar esas tierras para la producción agroecológica.

Recordó el papel del comandante Hugo Chávez en la promoción de la organización popular, para la lucha contra el latifundio. “Nos creó una Ley de Tierras y nos presentó diferentes mecanismos de organización para que el pueblo logrará participar», explicó Prado.

Y como resultado de esto se crearon gabinetes móviles, cooperativas campesinas; se fundaron los Consejos Comunales y las Comunas, que son parte del esquema de trabajo y organización del movimientos campesino y obrero venezolano en defensa de la soberanía alimentaria.

Prado dijo que en Venezuela «el 75 por ciento de las experiencias comuneras están en el campo, en las zonas rurales, es decir donde hay un grandísimo potencial para la producción agrícola; donde la gente se organizó y, en estos años de Revolución, logramos disputar medios de producción,tierras, agroindustrias, capacidad industrial; y hemos logrado dar con la organización necesaria para nosotros estar en esta etapa de bloqueo dando una gran batalla».

Todo este trabajo de defensa de la soberanía alimentaria, de la semilla criolla y la producción nacional, logra satisfacer demandas nacionales, y al mismo tiempo permite romper el criminal sistema imperial que impone controles sobre los alimentos. La concepción de lucha de los comuneros y comuneras, como bien refirió Ángel Prado, es que «sólo el pueblo salva al pueblo».

Soberanía alimentaria y protección del planeta

Guillermo Barreto, coordinador académico del ISB, centró su análisis en la defensa de la soberanía alimentaria y del ambiente; como parte integral del derecho de los pueblos sobre sus métodos de producción y resguardo del planeta.

«La historia nos muestra que el capitalismo y el imperialismo si algo hacen es imponer los cultivos, los métodos; cómo se distribuyen e incluso imponer qué comemos. Ejemplos de la colonia los tenemos a Haití y Cuba que fueron obligadas a sembrar caña de azúcar; era cómodo para Europa, era además muy barato porque utilizaban mano de obra esclavizada», precisó.

Sobre el caso venezolano expuso que se impuso un sistema de consumo empleando el monocultivo del maíz. «Dañaron la diversidad gastronómica de nuestro país, eso fue una imposición basada en el capital. La lucha por la soberanía alimentaria es una lucha antiimperialista», comentó.

Al respecto, agregó que el imperialismo impone los monocultivos, que causan graves deforestaciones y contaminación por el uso de agrotóxicos. “Entonces se están explotando seres humanos y se está explotando la naturaleza, en un camino que nos lleva a un suicidio colectivo», denunció Barreto.

Educación en defensa de la Soberanía Alimentaria

La conferencia internacional contó con la participación de Yuleidys Vargas, estudiante del Instituto Universitario de Agroecología «Paulo Freire» (IALA), quien consideró primordial la preparación y la educación de las comunidades rurales; teniendo como espacio para esa enseñanza el conuco, el cual debe ser «educación, comunidad, comunión y debe ser colectivo; eso estamos haciendo a través de las comunidades aledañas».

Vargas explicó que desde el IALA trabajan en nuevos métodos educativos como la observancia agroecología y la cultura campesina.

Las preocupaciones de los jóvenes estudiantes los lleva a conocer las experiencias de producción local, junto a conuqueras y conuqueros, que elaboran sus propias investigaciones para crear métodos más ecológicos y protectores de la semilla originaria.

Además, desde esta casa de estudio, están potenciando la territorialización de la agroecología, las biofábricas, los llamados pie de crías en las casas; el abono orgánico, los viveros comunales, la protección de las aguas; así como la educación en escuelas comunales para niños y niñas de la zona.

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