ISB y activistas latinoamericanos evalúan planes de acción de cara al Foro Permanente de Afrodescendientes de la ONU

Como parte de su primer aniversario el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los pueblos organizó, junto a la Articulación Regional de Afrodescendientes de las Américas y El Caribe (ARAAC) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), una serie de encuentros virtuales para a revisar diversas situaciones sociales, políticas y económicas. Una de ellas: el racismo y la lucha afrodescendiente.

Este jueves se efectuó la “Conferencia internacional Durban 20º aniversario: evaluación y perspectivas “Hacia el Foro Permanente de Afrodescendientes de la ONU”, con la participación de Guillermo Barreto investigador del ISB; Agustín Lao Montes, profesor de la Universidad de Massachusetts AMHERST; Jesús Chucho García, Secretario Ejecutivo de ARAAC; Marta Moreno Vega, Directora Caribbean Cultural Center; Flavio Rodriguez Da Silva, de la Secretaría Ejecutiva CONEN y James Early, del Institute for Policy Studies de Estados Unidos.

La jornada permitió evaluar en qué momento se encuentra la articulación de las comunidades afrodescendientes; a 20 años de la concreción de la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo (Durban, Sudáfrica, 2001).

Durante su participación, Guillermo Barreto investigador del ISB, celebró el aniversario del instituto recordando que nació con la tarea de “fomentar, promover, fortalecer redes de solidaridad con Venezuela(…)y con el resto de los pueblos del mundo”. Además, saludó los 10 años de la ARACC, en los tiempos que transitamos.

Barreto, recordó que los efectos de la pandemia y del cambio climático afectan, principalmente, a los sectores más vulnerables; por eso, hay que revisar las proyecciones y el plan de acción de Durban “por un mundo de iguales, mejor, un mundo más justo, un mundo equitativo.

Jesús Chucho García (ARAAC) mencionó que, antes de Durban, existió “La Alianza Estratégica Afrolatinoamericana” bloqueo regional que permitió integrar a los pueblos afrodescendientes para participar en conferencias internacionales, donde promovieron y articularon la identidad afro como “una visión política global”.

Durban se va a caracterizar porque había una propuesta de agenda de los movimientos sociales(…) esto tenía un color y un olor a pueblo, un olor a militancia” afirmó García, al tiempo que señaló que hubo dificultades en las discusiones cerradas que se dieron en Ginebra la creación de la agenda de debates de este importante foro internacional.

El tema fundamental fue la reparación de las grandes potencias europeas a las comunidades afrodescendientes, ante la violación sistemática que han causado a las comunidades.

Agregó que en América Latina existen unos 200 millones de afrodescendientes, y que el autoreconocimiento de los pueblos sobre su identidad afro fue fundamental para promover acciones inmediatas y activar el plan de acción de Durban.

Precisó que, en estos momentos, las comunidades afro en la región debaten cuatro ejes: la re articulación de las comunidades afrodescendientes; volver sobre el tema de las reparaciones; evaluar cómo interconectar los tres principios del decenio con los diecisiete Objetivos del Milenio; y el último la creación de un fondo de la ONU para el impulso de estas actividades.

A la búsqueda de la juventud cimarrona

Las propuestas de Marta Moreno Vega siguieron la línea de articulación de las comunidades, teniendo como énfasis el trabajo con la juventud afrodescendiente. “Cuando se menciona el decenio (…) los jóvenes no saben de estas actividades, y quién va a seguir la batalla, quién va a seguir el cimarronaje”.

Recordó que el racismo es sistémico, que está en las leyes. Por ende, considera necesario establecer un sistema de comunicación para que la información llegue a todas partes.

Más importante es cómo conectamos estas luchas. Hablando con varios jóvenes, menores de 20 años, me decían que no sabían de Durban”, reflexionó Moreno Vega.

La activista puertorriqueña aseguró que los pueblos afrodescendientes deben emplear sus conocimientos, habilidades, tradiciones y sistemas para sobrevivir a las políticas globales; que incluyen situaciones tan complejas como el cambio climático y la pandemia de la Covid19.

En este mismo orden, James Early, activista afroamericano, consideró que la principal responsabilidad de quienes por décadas han librado batallas informativas y legales en el mundo “es ayudar a esta generación a enfocarse políticamente alrededor de lo que necesitamos hacer 20 años después de Durban”.

Además, dijo que sigue pendiente avanzar en acciones políticas y en la revisión de las historias de las comunidades afrodescendientes.

En Chile organizamos un proyecto político, no era una identidad racial…era un modo de reflejar la diversidad de nuestra humanidad y el hecho común a enfrentar el racismo en esta diversidad. Todos los intelectuales que han investigado sobre la historia de Durban indican que el grupo que avanzó mas,, eran los de América Latina. Estos fundamentos exitosos son los que necesitamos para enfrentar el nuevo momento”, dijo Early.

Refirió que ahora las comunidades afrodescendiente deben empujar a sus gobiernos, y a la ONU, para que concreten acciones en materia de políticas de reparación, y para trabajar contra la discriminación racial.

Política Genocida en Brasil contra la comunidad afro.

Flavio Rodríguez Da Silva, de la Secretaría Ejecutiva CONEN, hizo referencia a las dificultades que atraviesa el pueblo afro por el proyecto ultraneoliberal que se impuso durante el gobierno de Jair Bolsonaro, el cual durante la pandemia ha generado “la muerte de más de 500 mil de brasileros, mayoritariamente negros y negras”.

Lamentó que a 20 años de Durban, en el gigante del Sur, siga imperando el esquema violento de las clases dominantes y las elites blancas donde “el racismo mata”.

Rodríguez Da Silva, refirió que en 2022 se realizarán las elecciones presidenciales en Brasil, y el racismo será parte de los debates electorales.

Consideró que una de las principales luchas de los afro brasileros es poner fin a las políticas conservadoras, para dar paso a políticas de igualdad racial; de justicia social; de respeto a las mujeres negras; y de mayor acceso a la educación, por mencionar algunas de sus demandas.

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