Canciller Arreaza destaca resistencia de pueblos indígenas mexicanos tras recorrido al Centro Ceremonial Otomí

En el marco de su visita oficial a los Estados Unidos Mexicanos, donde participó en la XXI Reunión de Cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, Jorge Arreaza, realizó este domingo un recorrido por el Centro Ceremonial Otomí, ubicado en el municipio de Temoaya, a 37 kilómetros de la ciudad de Toluca.

Durante la visita a este importante parque estatal mexicano, el Canciller venezolano y su equipo de trabajo conocieron de cerca y a profundidad la historia de la comunidad indígena otomí, que habita en el centro de la nación azteca, destacando su resistencia y la defensa de sus raíces y costumbres milenarias.

«No hemos venido en una visita protocolar, sino a aprender de su lucha y cuál es la realidad de los pueblos originarios indígenas en esta parte del mundo», señaló.

Enalteció la resistencia del pueblo otomí, además de «tan hermosa dedicación a su cultura, que es la verdadera resistencia. La resistencia más que la guerra es cuidar su cultura, su lenguaje, sus tejidos, su gastronomía, su música, sus creencias».

El Canciller conversó sobre las comunidades indígenas venezolanas que han sido reivindicadas por la Revolución Bolivariana. «Hacemos un gran esfuerzo para que ellos puedan, no solamente resistir con dignidad, sino para que sean protagonistas», aseguró.

El jefe de la diplomacia venezolana aprovechó la oportunidad para invitar a los representantes de la comunidad otomí a integrarse en la iniciativa impulsada por el líder revolucionario boliviano Evo Morales, conocida como Runasur, la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) de los pueblos, que agrupa los movimientos indígenas y populares de la región. «Sería bueno que nos articulemos con ellos y podamos salir adelante», agregó.

La preservación de una cultura

El Centro Ceremonial Otomí, creado con el objetivo de recordar y perpetuar la Cultura Otomí, se edificó con las normas y estilos que dictan las tradiciones de este pueblo originario.

Se ideó para ofrecer a los indígenas de la zona un área para realizar ceremonias y rituales religiosos. Desde hace más de tres décadas, se encuentra al pie del Cerro de la Catedral, en el corazón del Bosque Otomí-Mexica, un parque estatal de 2.800 hectáreas repleto de lagos, presas, pinos, encinos, aguilillas y venados de cola blanca.

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