ISB y líderes campesinos promovieron Jornada Antiimperialista por la Soberanía Alimentaria

El Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos (ISB) se sumó a la Jornada Antiimperialista por la Soberanía Alimentaria que se realiza en el mes de octubre en todo el mundo, para generar conciencia y acción frente a un esquema de dominación que potencia el hambre, el cambio climático y el extractivismo en detrimento de los pueblos.

Para esta primera actividad fueron convocados líderes y lideresas campesinas, estudiantes, así como representantes de Movimientos Sin Tierras de Brasil; quienes centraron sus ponencias en los avances y las tareas pendientes, sobre este proceso de construcción de un nuevo modelo de soberanía alimentaria que rompa con las cadenas imperiales.

El presidente del ISB, Carlos Ron, fue el encargado de moderar la conferencia “Defendiendo la naturaleza y los alimentos de los pueblos”.

Durante su participación explicó que “desde la Revolución Bolivariana, muy en particular, la bandera de la lucha de la soberanía alimentaria ha sido un estandarte importante, que hoy en día seguimos defendiendo a pesar de todas las agresiones y las condiciones adversas que enfrentamos (como) un país asediado, bloqueado; en parte, por levantar esa bandera de la soberanía alimentaria en contra del gran capital, en contra del neoliberalismo.»

Recordó que esta lucha forma parte del nuevo estado socialista en formación, cuya Constitución en su Artículo 305 establece:

«El Estado promoverá la agricultura sustentable, como base estratégica del desarrollo rural integral y, en consecuencia, garantiza la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor”.

Para Ron la defensa de la soberanía alimentaria en Venezuela «implica que los alimentos sean saludables, que tengamos la fuerza para producir y cortar esa línea de dependencia con el gran capital, con el agronegocio”.

Refirió que desde 1999, con la llegada del comandante Hugo Chávez a la presidencia, se libra una batalla contra el latifundio. «Sigue siendo difícil vencer algunas prácticas, y reticencias, por parte de los grandes poderes del capital pero siempre lo hemos hecho con una postura decidida, por parte de la Revolución Bolivariana», precisó el presidente del ISB.

En tal sentido, la agricultura familiar, los modelos alternativos, la defensa de las semillas autóctonas, son herramientas para contener al sistema neoliberal.

Capitalismo: modelo fallido

Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil, la Vía Campesina y de la Asamblea Internacional de los Pueblos, también dijo presente en esta conferencia.

En este espacio expresó que la lucha de los pueblos por la soberanía alimentaria, en Latinoamérica, sigue dando pasos firmes; y estas jornadas, que se desarrollan del 8 al 16 de octubre, son muestra de ello.

El referente de la lucha campesina agregó que la crisis del capitalismo se ha potenciado; por eso la lucha desde las bases sociales también se hace necesaria. Puntualizó que a la fecha “el hambre afecta casi a mil millones de personas en todo el mundo; entre ellos 20 millones de brasileños pasan hambre todos los días, y otros 70 millones no se alimentan de acuerdo con las necesidades», reflexionó Stedile.

Además, enfatizó que esta situación la viven la mayoría de los países que responden al modelo de dominación imperial; «es la demostración de que la crisis del sistema de producción capitalista no logra resolver las necesidades de la población; ni siquiera el más fundamental que es el alimento». Por ello, el dirigente del MST Brasil afirmó que «si un sistema económico no garantiza el alimento para la gente es un sistema fallido».

Todo esto se ampara en el agronegocio esquema de producción capitalista que «produce commodities agrícolas; produce ganancias pero no resuelve el problema de la gente; combinado con el modelo del agronegocio, tenemos no más de 50 empresas transnacionales que dominan el comercio y la producción agrícola del mundo», explicó Stedile.

En este sistema criminal las grandes empresas controlan lo que se produce y consume en el mundo.

«¡La lucha por los alimentos sanos es también una lucha antiimperialista! Porque el antiimperialismo no es una retórica. El imperialismo es una acción concreta del capital que pasa a dominar extra fronteras la producción, el comercio y el consumo; por lo tanto, la manifestación del capitalismo en el agro es a través del agronegocio», manifestó.

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