Foro Artivismo Post Pandémico reúne a creadores del mundo para tejer redes culturales antisistémicas

Tejer redes culturales entre los pueblos es una de las tareas esenciales para conectar con la solidaridad, la paz y las artes, en tiempos de crisis neoliberal y de pandemia. Con esta premisa, representantes de Inglaterra, Bélgica, Colombia, España, Bolivia, México y Venezuela se reunieron de manera telemática en el foro “ARTivismo Post-Pandémico”, organizado por el Instituto Simón Bolívar (ISB), Tiuna El Fuerte y la Radio Verdura.

Laura Franco, coordinadora de Intercambio y Cooperación del ISB, reconoció que este espacio permitió mostrar las “expresiones territoriales de varios países que han demostrado la resistencia, la lucha y la posibilidad de que, a través del hecho artístico cultural, podamos hacer un planteamiento anti-sistémico, profundamente revolucionario, que articula en redes a nuestros pueblos».

Durante las ponencias, los panelistas coincidieron en la necesidad de trabajar colectivamente para construir un mundo distinto que permita impulsar nuevas ideas sobre el buen vivir. Se trata de visibilizar mediante el arte a quienes, por décadas, han sido silenciados por el modelo neoliberal.

En la actividad se conoció la experiencia de “In place of war”, que desde Reino Unido se vincula con personas que viven en guerra o en postguerra, así como en situaciones de crisis social.

Ruth Daniel, integrante de esta organización, explicó que llegan a estas zonas en conflicto para «transformar la violencia en oportunidades, esperanza y libertad».

Actualmente, cuentan con una red de 125 organizaciones, que se articulan hacia 26 países del África, América Latina y Oriente Medio. «Trabajamos para que el arte sea una herramienta poderosa para transformar el mundo», recalcó.

España también tiene activistas concentrados en apoyar a ciudadanas y ciudadanos que viven en los llamados guetos. Así lo dio a conocer Julio Beltrán del Colectivo Internacional Pachamama Crew y de la Fundación Voces de España.

«Estamos en un momento de cambio. Trabajamos en el gueto más grande de Europa, es una calle muy larga con problemáticas (droga y violencia); en este barrio, ahora mismo estamos haciendo una orquesta en el que participan niñas y niños; proyectos de rap; el festival de cine de Cañada», que desde 2015 muestra la parte amable y creativa del barrio.

Bélgica también es parte de estas redes culturales. Julien Van Isacker, de «La Faune», explicó que los voluntarios que son parte de este proyecto trabajan para fortalecer la creación de una cultura colectiva en el barrio Risquons Tout, en la frontera con Francia.

Ellas y ellos desarrollaron hace diez años un centro de expansión artística. «No queríamos que el barrio se convirtiera en un dormitorio, con cultura que se consume rápidamente; nosotros, lo que defendemos es que la cultura nos pertenece, la creamos y la consumimos juntos”, precisó Van Isacker.

México y Bolivia apuestan por la transformación del espacio público

Por su parte, Fernando García, del proyecto Martadero, ubicado en Cochabamba, Bolivia, contó que desde hace 15 años contribuyen con la transformación social mediante el arte y la cultura, en un espacio que anteriormente «era un matadero, un lugar de muerte, que se convierte en un lugar de vida».

Esta comunidad de creadores realiza intervenciones artísticas en espacios públicos con gestores sociales. Cuentan con siete proyectos de creación artística y siete programas sociales que son parte de lo que llaman el Laboratorio de Ciudadanía Creativa, «enfocado en posibilitar espacios, saberes, herramientas a grupos que quieran hacer cosas», detalló.

La experiencia de Alarte Escénico en México también fue parte de este foro. Gloria Berdeja, integrante de esta asociación civil, refirió que gracias a la promoción del trabajo artístico con talleres, conversatorios, encuentros y apoyo humanitario, activan a las comunidades en situaciones de vulnerabilidad.

“Mediante una asociación civil podíamos beneficiar a más personas de una manera más organizada. Lo que hemos hecho durante todos estos años es acercarnos a las personas que consideramos están en situación vulnerable con talleres, teatro (…) para que puedan desarrollar aptitudes y puedan colaborar en la sociedad», expresó.

Colombia y Venezuela conectadas por el Sound System

Otra de las experiencias la dirige desde Colombia, Ricardo Vega. Él es fundador de «El Gran Latido Sound System», que articula un gran colectivo social a través de la música. Su objetivo es educar, unir y acompañar actividades en los barrios y durante las manifestaciones populares con la intención de amplificar las voces de líderes y lideresas, creadores y artistas.

«Tratamos de protegernos de la violencia policial, de la violencia de Estado y de otros tipos de violencia», afirmó Vega.

Con la llegada de la pandemia, pusieron en marcha un proyecto informativo sobre la Covid-19. El barrio San Cristóbal fue el primer punto de abordaje. «Abrimos el micrófono no solamente para los cantantes sino para las personas que en el territorio quieren contar sus verdades; abrimos los micrófonos para entender qué pasa en cada territorio», precisó.

Finalmente, Camilo Moreno, integrante de Tiuna El Fuerte / Radio Verdura, recordó que en Venezuela la creación cultural sigue en auge. Los 16 años de experiencia que tienen promoviendo diversas actividades colectivas, al suroeste de Caracas, así lo demuestran.

«Tiuna El Fuerte es la plataforma donde se posa el proyecto de Radio Verdura, que se ha convertido en un pulmón artístico cultural para la ciudad«, comentó Moreno.

Manifestó que esta idea se tomó de los formatos de los Sound System y de los camiones vendedores de verduras de la ciudad. «Esto ha evolucionado, hemos salido a distintas ciudades de Venezuela (…) hemos aprendido mucho de esta experiencia»

Agregó que pese a la crisis generalizada, producto del bloqueo de Estados Unidos, han logrado «surfear esa ola»; sin embargo, la situación se tornó más compleja por la llegada de la pandemia, la cual planteó nuevos escenarios.

Es así como, tras resolver problema técnicos y de permisología, «nos trazamos una ruta, nos planteamos ir a urbanismos donde tuviésemos bastante gente que nos escuchara; comenzamos a romper el distanciamiento social de manera segura», explicó.

Al cierre de este foro quedó claro que la promoción de estos proyectos permiten visibilizar realidades ocultas por el modelo neoliberal, de pueblos que son capaces de superar sus dificultades y de hombres, mujeres, jóvenes y niños que desde el activismo cultural construyen un mundo nuevo, solidario y de paz.

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