Retorno de la democracia y de la dignidad del pueblo boliviano es analizado en foro telemático del Instituto Simón Bolívar

El triunfo contundente del Movimiento al Socialismo (MAS) que llevó a Luis Arce a comandar la Casa Grande del Pueblo el pasado 18 de octubre y que le devolvió la dignidad al pueblo boliviano bajo el estandarte glorioso de la Wiphala; así como la derrota del golpe de Estado y de la dictadura, y el retorno del camino de la unidad de la Patria Grande para fortalecer la integración latinoamericana fueron parte de los temas a tratar este lunes en el foro telemático “Bolivia retoma la dignidad”.

La actividad, organizada por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos, y en el marco del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República Bolivariana de Venezuela y el Estado Plurinacional de Bolivia, contó con la participación del presidente del Senado boliviano, Andrónico Rodríguez, así como del embajador de Bolivia en Venezuela, Sebastián Michel y del canciller Jorge Arreaza.

Durante el encuentro, el canciller Arreaza relató –de manera sucinta- la agresión del imperialismo en Latinoamérica, que inició en el año 2009 con el golpe de Estado a Manuel Zelaya en Honduras; después, los golpes parlamentarios a Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil, y en 2019 contra Evo Morales.

De igual forma, habló de cómo se ha ido moviendo en los últimos años la correlación de fuerzas en la región, y de cómo esa victoria del pueblo boliviano se ha convertido en el impulso y la esperanza que necesitaba Suramérica.

“Hemos aprendido y ese péndulo que está retornando debe quedarse en la izquierda, como diría José Félix Rivas, no tenemos opción, <<necesario es vencer>>«, apuntó el diplomático venezolano.

En esa misma línea, el embajador de Bolivia en Venezuela, Sebastián Michel, comentó que con la victoria de Luis Arce no solo se ganó la presidencia, sino que el pueblo retomó unido el poder; y en sintonía con el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien también habló sobre el sorpresivo retorno de la democracia en Bolivia en menos de un año, y de cómo el legado de unidad de Evo Morales se consolidó en las elecciones.

Asimismo, el embajador Michel resaltó la importancia de fortalecer y proteger –en los venideros años- los mecanismos de integración regional y de replantear y evaluar iniciativas como la Unasur.

“Debe haber una integración real en Suramérica. Tenemos que hacer que los procesos de integración sean blindados por la ciudadanía”, puntualizó.

Desafíos de integración en Suramérica

Sobre los desafíos a asumir por la juventud en este nuevo periodo, no solo en Bolivia sino en la región, el presidente del Senado boliviano enfatizó que la juventud no sólo puede ser constructora del presente y del futuro, sino que “debe ser un laboratorio de lucha para las próximas generaciones”.

Asimismo, dijo que ésta deber ser responsable, consciente y aprender de los idearios de los Comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro, así como del expresidente Rafael Correa.

Por su parte, el embajador Michel instó a crear iniciativas y políticas en común más cercanas a la población, como la creación de un pasaporte único en Suramérica, sin restricciones migratorias y que facilite el acceso a la salud, a la educación, al transporte y a posibilidades laborales.

De igual forma, el canciller Arreaza llamó a darle más fuerza económica y presencial a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en el mundo. “Hay que recuperar los espacios -mecanismos de integración-, es en la Celac donde debe converger América Latina», agregó, al tiempo que recordó la importancia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la cual se fundamenta en la vida y en el bienestar social de los pueblos.

Cabe destacar que, durante el foro telemático moderado por el presidente del Instituto Simón Bolívar para la Paz y Solidaridad entre los Pueblos, Carlos Ron, el Ministro para Relaciones Exteriores relató el día de la recuperación de la embajada de Venezuela en Bolivia, la cual fue víctima del “canibalismo político” al ser desmantelada totalmente, y de la visita a la oficina de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la cual fue allanada y precintada a principios de año por la Policía Nacional de Bolivia.