Venezuela, Benín y Ghana debaten en foro telemático sobre geopolítica de la economía global

Este jueves se desarrolló exitosamente el foro telemático «Geopolítica de la economía global: Oportunidades para el nuevo comienzo post COVID-19 en los países del sur global».

El evento fue organizado en el marco del lanzamiento, el pasado 6 de septiembre, del Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los pueblos, por la Cancillería venezolana, a través del Viceministerio para África y la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la República de Benín.

Las palabras de apertura y bienvenida estuvieron a cargo de Guillermo Barreto, profesor universitario y comunicador popular, Coordinador Académico del Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos.

Entre los ponentes estuvieron Apollinaire Adjagbo, profesor de la Universidad «Abomey Calavi» y activista de la República de Benín; Kwesi Pratt (Jr.), periodista y editor jefe del Periódico Insight y coordinador del Foro Socialista de Ghana y Yuri Pimentel, viceministro para África del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela.

El coordinador Barreto dio la bienvenida a los presentes y expuso que el individualismo generado por el sistema capitalista imperante ha socavado la situación económica actual que produjo el COVID-19.

Indicó que la mitad de la población vive en pobreza, más de 27 millones de personas sufren de hambre y de inseguridad alimentaria, 20% de los africanos padecen de este mal, más mujeres que hombres corren el riesgo de sufrir hambruna.

Además, resaltó que los Estados Unidos aplican medidas económicas coercitivas contra otras naciones, poniendo en riesgo a sus ciudadanos. Sostuvo que hay 8 mil sanciones impuestas a diferentes países y que la Organización de las Naciones unidas le es indiferente. Enfatizó que es tiempo de evaluar el modelo que lleva a este grado de destrucción de la humanidad.

Por su parte, el profesor Apollinaire Adjagbo agradeció a los presentes la oportunidad para debatir e indicó que “de cara a la propagación de COVID-19, son muchos los desafíos. La primera es la falta global de equipos de protección y la dificultad de llevarlos a las zonas más remotas. En algunas zonas, la inseguridad dificulta aún más el acceso a las comunidades para los equipos médicos y humanitarios. El conflicto armado y la violencia no se han detenido durante la pandemia. En las regiones de Diffa, en el sureste, nos preocupa especialmente cómo el nuevo coronavirus podría afectar a las personas que viven en entornos precarios. Los desplazados internos, los migrantes o los refugiados, que viven de forma insegura en campamentos, ya son muy vulnerables».

Asimismo, expuso que la dificultad surge de la informalidad del trabajo en los países en desarrollo, ya que el nivel de ocupación informal varía del 50% al 90% del total. Los trabajadores informales no tienen beneficios como seguro de desempleo, seguro médico o vacaciones pagadas; por tanto, estarán aún más expuestos a la amenaza de COVID-19 si no pueden cumplir con las medidas de protección.

El periodista ghanés Kwesi Pratt indicó que es una lucha entre los opresores y los trabajadores, a lo que se suma «el contexto de la pandemia de COVID-19, que ha demostrado claramente las insuficiencias del orden mundial actual, impuesto y dominado por las fuerzas responsables de la trata transatlántica de esclavos, el colonialismo clásico y el neocolonialismo, todos los cuales son expresiones de la naturaleza explotadora y codiciosa del capitalismo”.

De igual modo, Yuri Pimentel, viceministro para África, recordó al inicio de su ponencia que un día como hoy, hace 41 años, en 1979, desaparece físicamente Agostinho Neto, gran líder revolucionario de Angola.

Indicó que según el informe del mes de junio del Banco Mundial sobre las expectativas del impacto del coronavirus hizo una drástica contracción de la economía global; la segunda recesión luego de la Primera Guerra Mundial. Las llamadas economías avanzadas se contraerán 7% en 2020.

Enfatizó que lo que no dice el Banco Mundial es que el enorme impacto de la pandemia no es un hecho aislado ni accidentado, debido a que la transformación de la pandemia en una crisis se debe a la falta o inexistencia de políticas públicas producto del sistema neoliberal.

«No es casualidad ver a los países neoliberales sufrir las peores consecuencias de la pandemia, dado a que han anulado e ignorado las recomendaciones del Organización Mundial de la Salud (OMS). El más dramático caso es el Gobierno de Brasil, dirigido por Jair Bolsonaro, punto focal del virus en la región, a diferencia de Cuba, sistema reconocido por sus políticas públicas sociales, donde la pandemia está controlada», contrastó.

El diplomático bolivariano resaltó que la experiencia venezolana muestra una de las tasas más bajas de contagios y muertes por número de habitantes de América Latina, en un contexto de criminal bloqueo comercial, financiero y mediático, y bajo la amenaza permanente de la guerra híbrida promovida por el imperialismo estadounidense y sus títeres en Europa y América Latina, que esperaban agregar una crisis de salud a las dificultades económicas, para así justificar la intervención externa.

Para finalizar, la embajadora Belén Orsini agradeció a los presentes e invitó a pensar y plantear desde las tres visiones, desde los tres países, ideas que permitan continuar en la construcción colectiva de un sistema más justo y equitativo.

Embajada de Venezuela en Benín